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El pasado viernes día 14 tuvimos el gusto de asistir al espectáculo “Sólo Talman” que ilusionista Manolo Talman esta presentando este mes de junio en el Teatro Amaya de Madrid.

200px-Mentalista-manolotalman Las butacas del teatro estaban repletas de espectadores ansiosos por disfrutar de buena magia, bullían los asientos entre comentarios que hablaban sobre los fantásticos efectos que obraban en los espectáculos de Talman y algunos rememoraban las apariciones del mentalista en conocidos programas televisivos.

Manolo salió al escenario elegantemente ataviado, tal y como acostumbraban los ilusionistas de tiempos pasados, y con una gran fuerza de espíritu que supo trasmitir a los públicos. A lo largo de show se sucedieron una suerte de interesantísimos efectos mágicos que, como suele ser costumbre en el mentalismo, reproducían facultades paranormales cada vez más potentes, y las cuales, por supuesto, no revelaré aquí. A modo de ejemplo recordaré algunas impresionantes manifestaciones de esta emulación de “capacidades” como la precognición, o adivinación de sucesos antes de que ocurran, la manipulación de elementos con la mente, y otros poderes asombrosos con los que Manolo Talman supo maravillar al público del Teatro Amaya durante más de una hora.

Sinceramente podría hablar más y con mayor extensión del espectáculo pero prefiero recordar a los lectores de La Voz de Raudive que el show “Sólo Talman” estará en el Teatro Amaya mañana viernes 21 de junio y el próximo viernes 28. Desde aquí queremos invitaros a que acudáis al espectáculo y, al menos durante una hora, olvidéis todos los problemas de la realidad y descubráis el auténtico poder de la magia.

Os dejo un pequeño trailer de “Sólo Talman” para ir abriendo boca. ¡Que viva la magia!

 

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cumpleaños tamarizMe resultaría imposible, es más, creo que engañaría a todos los lectores si digo que este artículo lo escribo desde la distancia, desde el periodismo más objetivo, desde la frialdad de la libreta de campo y la cámara de fotos. Por lo tanto voy a reconocer que este artículo lo escribo desde la admiración más absoluta a Juan Tamariz, desde las entrañas de la ilusión. Sólo así, entiendo, seré capaz de transmitir con la más cercana fidelidad las horas que pasamos homenajeando a tan inmenso artista.

El pasado martes 30 de octubre la mítica sala madrileña Galileo Galilei acogió la celebración del 70 cumpleaños de Juan Tamariz. Este evento, perfectamente cuidado hasta el más mínimo detalle, fue organizado por la Gran Escuela de Magia “Ana Tamariz” al completo. Grandes figuras de la magia, clásicas y actuales, se concentraron en la capital para festejar junto al maestro de la cartomagia y demostraron, tal y como apuntó Alfredo Marchese Alan, que Juan es “un maestro del arte, y no solo de la magia, pues eso es indiscutible, sino un maestro de cultivar amigos.”

Mientras los invitados disfrutaban del ágape y charlaban animadamente me introduje discretamente entre aquellos grupos de gente y, acompañado de mi clásica libreta de lomo negro, describí, casi extasiado, aquel mágico ambiente. Grandes magos de todos los tiempos intercambiaban consejos, técnicas y anécdotas, voces en inglés y en español se intercambiaban en perfecta consonancia. Todos profesionales, todos vinculados al arte del ilusionismo, todos allí reunidos para conmemorar 70 años de magia del universo Tamariz.

Recuerdo con especial emoción la entrada de Juan en la sala. Acompañado de su mujer y, de la también maga, Consuelo Lorgia, el “mago del violín invisible” fue recibido con un caluroso abrazo. Las felicitaciones, los regalos, los gestos cariñosos y la profunda admiración de los presentes impedían a Juan Tamariz avanzar mucho más allá de unos pocos pasos. Me evoca aquella escena la atención constante de Ana Tamariz que guiaba a su padre por aquel maremágnum de amigos y compañeros con total cariño y dedicación.

Juan fue saludando uno a uno. Muchos de aquellos magos, buenos compañeros con los que hacia apenas unos días había trabajado intensamente en las ilustres Jornadas del Escorial que desde 1973 él mismo organiza. Sea como fuere, allí se habían reunido los magos más importantes a nivel nacional e internacional Pepo Capel, Miguel Ángel Gea, Luis Piedrahita, Jorge Blass, José Luis Ballesteros, Camilo Vázquez, Paul Wilson, Steve Beam, Christian Engblom, y otros grandísimos ilusionistas, que sumaban, al igual que las cartas de la baraja francesa, cincuenta y dos.

Durante el discurso de cierre de la celebración privada, y situado frente a las grandes velas que señalaban los 70 años que cumplía, Juan pronunció unas bonitas palabras a todos los amigos que allí se habían reunido. Me gustaría compartir con vosotros una hermosa reflexión que el maestro Tamariz realizó con los presentes y en la que reconocía que “lo importante es tener la magia, o cualquier otro arte o cualquier oficio pero lo que uno hace es parte de uno pero esa parte no es más que una parte, la parte principal es sentirse vivo, sentirse querido y sentir que puedes querer […] si yo estuviera aquí y fuera muy bueno en mi arte y no estuvieran más que dos…no sirve para nada”. Quizás, y es mi humilde opinión, estas palabras reflejen lo que es Juan Tamariz.

No podemos olvidar el emotivo vídeo, elaborado por Manuel Vera, que dedicaba con profunda admiración, una seria de dispostivas que recorrían la vida de JuaTamariz. Algunas imágenes del pintor belga del surrealismo ambientadas en el universo Tamariz se proyectaban en la tela blanca acompañadas por la música de Jacques Brel. Algunos guiños a la familia Tamariz en forma de instantánea y, por encima de todo, el sentido agradecimiento a una vida entera dedicada a la magia. Hermoso homenaje de Manuel Vera que Juan Tamariz seguro guardará en su corazón.

Terminado el mágico banquete, Juan se despidió momentáneamente y se retiró a la intimidad de su camerino para prepararse para el auténtico espectáculo. Mientras, a las afueras del recinto, cientos de personas esperaban impasibles haciendo cola mientras la lluvia caía sobre sus cabezas. No crea el lector que vi, mientras recorría cámara de vídeo en mano la fila, una cara de frustración pues lloviera, tronara o cayeran chuzos de punta del cielo, nada podía arrebatar a los amantes de la magia un ápice de ganas de ver al más grande de los magos. Esto era otra muestra muda, del amor incondicional que los públicos dedican en un sonoro silencio a Juan Tamariz.

Poco a poco, en ordenada comunión, los fieles de este arte llamado ilusionismo ocuparon sus sitios. Ya fuera sentados o de pie, los espectadores iban poblando la Sala Galileo Galilei con tremendo entusiasmo mientras los preparativos se realizaban entre bambalinas. La magia se respiraba en el ambiente, los que eran magos se divertían compartiendo con sus compañeros técnicas, nuevos espectáculos, ideas y libros por publicarse, los no magos sentían el cosquilleo especial de quien va a presenciar algo irrepetible y rememoraban junto a los amigos otros espectáculos de Juan, añadiendo “ya verás que grande es Tamariz ¡vais a alucinar!”. No se equivocaban.

Juan Tamariz apareció en el escenario y las trescientas y pico personas de la sala se entregaron a la magia con una tremenda ovación. Desde la primera palabra, y no exagero, desde la primera palabra, el mago de blanca y despreocupada cabellera, domino la atención del público. Es totalmente cierto que algunas personas tienen “algo” especial que no es posible resumir o explicar con palabras o imágenes. Bien, Juan Tamariz es una de esas personas. Como embelesados, escuchábamos y perseguíamos con ritual atención las palabras y los gestos del ilusionista esperando ver lo imposible.

Durante cerca de una hora Juan presentó un espectáculo lleno de efectos maravillosos. Con un desarrollo excelente que no decaía ni un momento los espectadores del Galileo Galilei se encontraban en una auténtica montaña rusa de ilusiones. Juan siempre en contacto con el público, siempre sacando una sonrisa, siempre atento para que el ritmo de la magia no decayese. Cartas que se multiplicaban en las manos del mago una y otra vez, otras que aparecían y desaparecían a voluntad, adivinación del pensamiento y muchos otros que casi te hacían saltar las lágrimas.

Por supuesto, es de rigor señalar que Juan tuvo la deferencia de presentar unos cuantos efectos de la disciplina de magia de cerca en la que, si cabe, es mejor aún. Era un auténtico festival, las cartas subían, bajaban, desaparecían y se transformaban en las manos de Tamariz. Una y otra vez, bajo la atenta mirada de la cámara de video que acercaba las manos del mago hasta un proyector, lo que parecía imposible en aquel espacio y en aquella distancia, se producía. Yo personalmente me sentí extasiado y supe, en aquel instante, y lo descubro ahora, que ni poniendo toda mi habilidad en este texto sería capaz de describir la fuerza que tuvo aquella demostración de suprema cartomagia.

Tras el espectáculo de Juan, y tal y como rezaba el cartel, fueron subiendo al escenario los amigos de Tamariz. Consuelo Lorgia abrió singular lista de magos de esa noche con un mano a mano de mentalismo que realizó con Juan; Alfredo Marchese Alan tomó el relevo con un estupendo juego con pizarras, le siguió Camilo Vázquez trasportando bolas de una mano a otra mágicamente y Fernando Arribas continuó el show con un juego musical muy divertido y así fueron colaborando en el setenta cumpleaños de Juan Tamariz. El juego de Madhi Gilbert demostró a partes iguales que, no solo es un mago extraordinario sino que nos dio a todos una auténtica lección de superación, después Luis Piedrahita se puso frente a los focos para presentar un monólogo espectacular que recordó a los espectadores el estupendo cómico que es.

Aquella salida de magos presentados por Tamariz estaban volviendo prácticamente loco al público, que casi no podía creer la suerte que estaban teniendo viendo tal cantidad y calidad de ilusionistas juntos. El famosísimo Jorge Blass ofreció con su singular carisma un efectazo de manipulación, haciendo aparecer y desaparecer cartas a placer.  El israelita Asi Wind realizó frente a los públicos un estupendo juego con billetes que nos dejó estupefactos. Todo ello terminó fantásticamente con la actuación de un mito de la magia, el suizo Roberto Giobbi, que encandiló a todo el mundo con su excelente cartomagia de escuela.

Salieron los actuantes al escenario del Galileo Galilei para saludar y festejar con los espectadores. En mitad de aplausos y voces de agradecimiento, el público se encendió y le cantó el cumpleaños feliz a Juan Tamariz. ¡Que bonita forma de demostrar el sincero amor que profesaban al mago! En mitad del escenario aquel hombre de blanca cabellera y alto sombrero que tanto había hecho por la magia recibía el agradecimiento profundo de los espectadores.

Es preciso recordar en estas últimas líneas, y por si puesto agradecer, el intenso trabajo del equipo de la Gran Escuela de Magia “Ana Tamariz” que con su esfuerzo y dedicación consiguieron hacer todo posible. Quiero nombrar a Julio Sánchez, a Elena Torner, a Laura Llano, a Mónica Peláez, a Raquel González, a Paloma Canseco, a Daniel Tamariz, a Mónica Tamariz, a Manuel Vera y, por supuesto, a Ana Tamariz. Un agradecimiento especial y personal a la propia sala Galileo Galilei por dar cabida a tan extraordinario evento. Gracias, por supuesto, a todos los grandísimos magos que estuvieron aquel día presentes para homenajear a Juan Tamariz y que hicieron, si cabe, aún más especial la velada.

Antes de concluir este extensa crónica me gustaría compartir una reflexión. Concluido el evento intercambié unas palabras con el mago y buen amigo Julio Sánchez, y meditábamos juntos sobre la figura de Juan Tamariz. Cualquier persona sabe quién es Juan, su nombre se ha extendido por el mundo , y su presencia perdura con cariño en la mente de todos aquellos que alguna vez han tenido el gusto de verle actuar o de estar con él. Juan es considerado por los públicos como un estupendo ilusionista. Pero comentábamos Julio y yo algo más importante aún, si los espectadores supieran la grandeza de Juan Tamariz como trabajador y como persona entonces, y fijaos lo que digo, entonces podrían olvidar lo inmenso y absoluto que se vuelve cuando hace magia.

Juan nos ha enseñado muchas cosas, quizás una de ellas sea, que no debemos nunca enterrar nuestro “niño interior” y que debemos seguir, con paso firme y mirada la fija, la dirección que nos conducirá hacia el arcoiris de la magia.

Agradecimientos especiales:

– a Paloma Canseco por el infatigable trabajo como fotógrafa durante muchas horas y por su presencia alentadora.

– a la Gran Escuela de Magia “Ana Tamariz” y muy especialmente a su directora, Ana Tamariz, porque gracias a ella existen estas palabras.

– a Juan Tamariz por ser la antorcha del ilusionismo para los públicos y la estrella guía de la magia para los magos.

La sala Horus nos trae dos pesos pesados de la cartomagia nacional e internacional: Dani Daortiz y Lennart Green.

El próximo jueves día 22 de noviembre la sala Horus acogerá la impactante magia de estos dos grandes ilusionistas. Daortiz ya es un viejo conocido entre nuestros seguidores, hace un par de meses, en uno de sus fugaces visitas por la capital, tuvimos la oportunidad de disfrutar de su “descolocante” magia (cuya crónica podéis consultar aquí) y en un taller posterior, de su forma de entender y desarrollar la magia. El mago malagueño es un fuera de serie, y es capaz de dejarte boquiabierto efecto tras efecto hasta el punto de necesitar un auténtico respiro para procesar esa ingente cantidad de magia. Dani Daortiz es una máquina creativa, son muchos y muy famosos, los libros y dvds que ha escrito y publicado, además es amante de la divulgación mágica como puede verse en proyectos tales como el grupo de trabajo Grupo Kaps o la revista El Manuscrito.

El sueco Lennart Green es un emblema en la magia. Fue campeón mundial de cartomagia en el FISM del año 1991 que se celebró en Suiza y desde entonces nunca ha dejado de sorprender a magos profesionales y a aficionados al bello arte del ilusionismo. Green ha vivido siempre de un lado al otro del mundo, desempeñando los más inverosímiles trabajos pero siempre ligado a la magia que le ha acompañado durante toda su vida. Estudio medicina pero rápidamente la sustituyó por la magia en la que ha sabido desarrollarse ampliamente, aportando un importante grano de arena. Algunos de sus efectos más clásicos probablemente aparezcan en la mente de nuestros lectores magos, que se frotaran las manos y rezaran para que Green los presenté la noche del 22 de noviembre en Horus.

¡ATENCIÓN! Horus ha tenido la amabilidad de poner a nuestra disposición una entrada doble para acudir al espectáculo de Lennart Green y Dani Daortiz el próximo día 22 de noviembre. SORTEAREMOS una entrada para dos personas ¿cómo puedes conseguirla? Escribe un tweet mencionando a @horusmad y a @LaVozdeRaudive y añadiendo el hashtag #Green&Daortiz y explicando porque quieres ir. Regalaremos una entrada doble entre todos aquellos que participen antes del domingo 18 a las 00.00 h. ¡PARTICIPAD!

Felicidades, maestro

Hoy 18 de octubre es un día feliz para la magia, perdón, para la MAGIA en mayúsculas. Hoy cumple años un maestro muy querido de la prestidigitación. Hoy cumple años Juan Tamariz.

Nuestros seguidores más aferridos (y los menos también) conocerán y tendrán constancia de nuestra pasión por la magia. Con motivo de esta fecha queremos dedicar unas breves palabras a quien tanto a dado por el ilusionismo. Hoy queremos felicitar a Juan Tamariz.

“Gracias estimado Juan por tu aportación. Gracias porque aunque no nos conocemos personalmente pero tu presencia, de un modo casi abstracto, casi espiritual, puede respirarse cuando se estudia con pasión y dedicación el arte de lo maravilloso.

Gracias por todo tu trabajo, intenso, duro, incansable. Gracias por acercarnos la magia, por ampliarla y difundirla. Gracias por ser estandarte del ilusionismo, por acercarlo hasta las manos de cualquiera con corazón inquieto. Gracias por hacer que la magia sea especial. Gracias por convertir la magia en un auténtico arte.

Nos conocemos sin conocernos. ¿Quién no ha escuchado alguna vez esos toques de violín tan caracterísiticos? ¿Quién en España, Europa, América (u Oceania, quien sabe), es incapaz de reconocer que tu magia es sentimiento en estado puro? ¿Quien puede negar un gesto de asombro o un suspiro ahogado cuando presencia con viva atención uno de tus espectáculos? ¿Quién puede mantener preso a su niño interior cuando el hombre adulto es azotado por tus efectos mágicos? Creo que nadie.

Gracias de verdad porque cuando difundimos la magia con ahínco creemos, en alguna suerte de tonto convencimiento, que perseguimos incansables tus pasos mágicos, que invocamos y predicamos tu amada Vía Mágica.

Gracias Juan porque a ti te debemos, no solo nosotros, sino muchos otros, ser hoy un poquito más magos y al final, e inevitablemente, un poquito más niños, un poquito más felices.

Gracias Juan por enarbolar la bandera del arte mágico.

Gracias por ponernos los pelos de punta durante tantos años.

Gracias porque hoy amo más la magia.

Feliz cumpleaños Juan Tamariz.”

 

– Borja Medina –

 

El próximo martes día 30 de octubre Juan Tamariz actuará en la Sala Galileo Galilei de Madrid. Las entradas se pondrán a la venta el martes 23 a partir de las 19.00 h. No te lo pierdas.

Más info pinchando aquí.