Ha pasado un tiempo prudencial para hablar sobre la #ao2012. El 9 de junio del presente miles de personas miraron al techo de la Tierra y la Voz de la Raudive estuvo allí.

Paloma Canseco (@robinandaudrey) y yo tomamos nuestro bártulos y enfilamos la carreta dirección el embalse del Pardo. La sensación, y Paloma coincidirá conmigo, era muy extraña, no sabría decir si era miedo pero desde luego era un sentimiento especial, un sentimiento que parecía indicarme que aquella experiencia era única.

En el embalse del Pardo coincidimos con los compañeros del blog Notimisterio (@Notimisterio), que por cierto elaboraron una estupenda crónica que relaciono abajo, también estaban por allí @jureca10 y @arrosa84 y en este grupo de observadores de la noche, como broche de oro, los investigadores Clara Tahoces (@claratahoces), David Zurdo (@DavidZurdo1) y, para nuestra sorpresa, Juanje Vallejo.

Fue una noche tranquila, con un seguimiento interesante del programa y un final con alguna que otra sorpresa. Pudimos observar un estupendo cielo, con algunas nubes al principio pero que acabo despejándose y permitiendo, a los que allí estábamos, observar los objetos que pululaban por los aires. Objetos que no pasaron de algunos satélites que emitían hacia nuestra posición los rayos procedentes del Sol y, como era de esperar, la Estación Espacial Internacional.

Mi reflexión sobre la noche del 9J no va encaminada a lo que vimos sino más bien a lo que andábamos buscando y a lo podríamos haber visto. Debajo de aquella inmensidad, en la penumbra que nos facilitaba el embalse del Pardo, como hombre pude sentir el peso del cielo que caía terriblemente sobre mi. Me sorprendió la sensación que experimenté, alejada completamente de lo que hablaba las voces de la Cadena SER y más centrada en lo que debieron vivir los observadores de un auténtico fenómeno OVNI.

Al verme allí, pudo comprender, aunque solo fuera un poco, la fuerza terrible que podría tener experimentar simplemente la primera fase de un avistamiento OVNI. Imaginé, durante un segundo, la terrible fuerza de observar un objeto en los aires que describiera una trayectoria anormal, que en lugar de desplazarse como lo podría hacerlo un satélite puesto por el hombre, se moviera mediante extrañas parábolas imposibles.

Fue una noche estupenda. Pero yo me quedo con esa experiencia, con ese cambio de conciencia que tan bien describía Iker Jiménez. Yo me quedo con ese proceso, casi de iniciación, que me facilitó el hecho de situarme bajo el cielo de Madrid y ponerme en el lugar de un testigo OVNI.

Programa Milenio 3 del día 9 de junio

Programa Milenio 3 sobre lo ocurrido el 9 de junio  

Crónica de NotiMisterio