“Una carta revoloteando en la punta de los dedos con la misma fragilidad de una mariposa.

El sonido de un motor, burbujeando, que se cuela a través de la ventana.

Una tapete oscuro, pisado por los naipes con la delicadeza de una bailarina rusa.

La luz, de soslayo, que se desliza en la habitación y la sumerge en una penumbra inquietante.

Un as, dos ases, tres ases, cuatro ases… Belleza y equilibrio.

El libro, de tapa de dura, de un maestro, que recuerda el camino a seguir.

Un rey de tréboles, un cuatro de picas, una dama de corazones y un diez de tréboles otra vez… ¡Cruel destino!la foto

El silencio que se hace y que parece escuchar, esperar al mago, que respeta el momento sagrado.

Un chasquido seco que reverbera en los tímpanos de la noche.

Entonces sí. Un as, dos ases, tres ases, cuatro ases… Belleza y equilibrio.

Entonces sí. La Magia.”

 

Pequeña y humilde reflexión en honor y para el recuerdo de los grandes magos españoles que ya se han ido.

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