200px-Muerte-Blanca_6A raíz de un interesante y emotivo artículo publicado ayer mismo en el diario El Confidencial he decido traer a la palestra un tema que no tocaba desde abril del pasado año. Los más veteranos seguidores de La Voz de Raudive sabréis que uno de mis campos favoritos de estudio (junto a la magia y el misterio) es la muerte y todo lo que rodea este concepto.

Como digo, la edición digital de El Confidencial publicó ayer día 12 de enero un artículo bajo el título “No quiero quimioterapia: estaré tocando hasta que me muera”. Sin duda un titular muy impactante que hablaba sobre el desafortunado estado de salud de Wilko Johnson guitarrista del famoso grupo inglés Dr. Feelgood. El artista, según comunicó su manager a los medios, adolecía de un terrible cáncer de páncreas terminal. Sin embargo, y aquí comenzaba el punto de inflexión del artículo, Wilko Johnson se negaba a recibir quimioterapia y a cancelar ninguno de los conciertos que tenía previstos a lo largo del año. “Tocará hasta que el cuerpo aguante”, rezaba el artículo de Miguel Ayuso.

En la segunda parte, el autor entrevista a Patrizia Bressanello, psicóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer que reflexiona muy coherentemente sobre la muerte. No me puedo resistir a extraer algunos fragmentos de sus palabras para ilustrar las siguientes reflexiones que me gustaría compartir con vosotros.

Dice Bressanello “una cosa que hay que dejar muy clara es que hasta que nos muramos seguimos vivos. Y podemos disfrutar de la vida que nos queda. Los aspectos médicos no se pueden controlar, y hay que asumir que vamos a estar muchos días hospitalizados, pero el resto del tiempo podemos decidir cómo queremos vivir. Es el último capítulo de un libro en blanco, que es nuestra vida, y podemos hacer con él lo que queramos”. Esta reflexión, aunque terrible, puede abrir una puerta en nuestra mente que nos haga pensar sobre ello y aplicarlo a nuestra propia realidad. Sé que no estoy descubriendo nada y no quiero, de ninguna manera, presentarme como ninguna suerte de gurú pero esta interesante meditación no es aplicable únicamente a un enfermo terminal sino que encaja perfectamente en la vida de cualquiera de nosotros que, inmersos en el día a día, desconectamos completamente de la idea más ancestral que nos rodea y que no es otra que igual que hemos nacido, vamos a morir.

Patrizia Bressanello, en interesante conversación con Miguel Ayuso considera (acertadamente en mi opinión) que “la sociedad occidental no sabe cómo enfrentarse a la muerte”  y añade “es un tema que se oculta a los niños y del que nadie habla, pero lo cierto es que todos nos vamos a morir. Creemos que moriremos de viejos, rodeados de nuestras familias, pero puede que eso no ocurra. La única diferencia entre nosotros y alguien que tiene un cáncer terminal es que él sabe que va a morir dentro de poco, pero en realidad no tiene por qué morir antes. Todos tenemos múltiples posibilidades de morirnos cualquier día y en cualquier momento, lo que ocurre es que no nos paramos a pensarlo”.

Brutal, directa y absolutamente real, sin ninguna posibilidad de refutación. He hablado en otras ediciones sobre este tema, y es muy claro, y puede apreciarse en toda conversación, que no gusta hablar sobre la muerte. Igual que en otras culturas hay una aceptación de la misma, integrada perfectamente en las costumbres locales y muy respetada, en nuestro mundo occidental hay un rechazo absoluto, falta escuchar el click producido por el dedo apretando el botón de mute. Y no quiero alardear de pensamiento aperturista, pues yo mismo, de una manera inconsciente evito el tema en ciertos ámbitos. De la misma manera que considero encomiable el trato casi ritualístico que se otorga a la muerte en otras civilizaciones también me parece, en cierta manera, natural el punto de vista con que el que lo abordamos en occidente. Y utilizo el término natural, y no lógico, porque es natural temer a lo desconocido y ello implica temer a la muerte, y es absolutamente ilógico tratar con normalidad un tema que durante siglos a estado vedado, se ha corrido un tupido velo en una sociedad que busca la inmortalidad y rechaza la muerte.

En esta última valoración, Bressanello desplaza el punto de reflexión y lo generaliza. Todos vamos a morir y punto, pero como dice la psicóloga, el problema está que, salvo en momentos muy concretos en los que chocamos de cara con la muerte, no nos detenemos a pensarlo. Así, la psicóloga de la AECC, concluye “todos vamos a morir y no sabemos cuándo así que debemos dar valor a las cosas que para nosotros sean importantes”. Os dejo con este mensaje. No obstante, os pido que cuando lo reláis, os despojéis durante medio segundo de todos los conceptos que cargamos a la espalda para entenderlo no como una frase arquetípica que tantas veces hemos escuchado, sino como una realidad que está ahí y que nada ni nadie puede cambiar.

Un saludo

Link al artículo de Miguel Ayuso en El Confidencial pinchando aquí.

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