Debo reconocer, y reconozco, que lo de Dani Daortiz no es normal. Lo que este malagueño hace, no es normal. Es cuestión de ver como se sienta en la mesa baraja en mano y darse cuenta uno que todos los principios físicos que hasta ese momento parecían firmes, empiezan a desmoronarse peligrosamente. Pues bien queridos lectores, si a esto le sumamos que Lennart Green le acompaña, ya tenemos el cóctel perfecto para el desmadre absoluto de la lógica.

La sala Horus Madrid estaba llena hasta los topes. Como siempre, un ambiente de lujo, una atención espectacular y una cocina de alta calidad es lo que nos encontramos cada vez que acudimos a este local amigo en el centro de Leganés. La expectación por ver a estos dos gigantes de la magia juntos era sorprendente, y así nos lo hizo saber nuestro buen amigo, y dueño de la sala, Teo, informándonos que las entradas tardaron muy pocos días en venderse. Como era lógico.

Tras la estupenda cena que ofrece la sala, y que acompaña al show como previo (y que no podemos dejar de recomendar), los espectadores esperaban con un ápice de nerviosismo la aparición del dúo de ilusionistas. Podían intuir que iban a ver algo grande.

El Mago Jaque, segundo premio de micro magia en el FISM 2012, tuvo los honores de caldear el ambiente presentando a Dani Daortiz que se hizo paso entre la multitud hasta acceder a su pequeño escenario. Los aplausos del público llenaron la sala Horus cuando a penas Dani se sentaba y sacaba las cartas de la baraja, que brillaban sobre el tapete negro. Era realmente sorprendente, era tal el trabajo que este mago malagueño llevaba a sus espaldas que su mera presencia era casi embriagadora para los públicos.

A partir de aquí una auténtica mescolanza de juegos potentísimos. Efectos realmente inexplicables que no solo se reflejaban en el propio resultado imposible, sino también en los rostros de la gente que no podían creerse lo que Dani hacía con las cartas. Lo más grave era que esto solo era la antesala de lo que vendría después.

Y así quedó ampliamente demostrado cuando el mago malagueño presentó al Lennart Green. Con aspecto imponente y buena planta fue recibido con aplausos uno de los mejores ilusionistas del panorama internacional. El sueco asombró con juegos inexplicables a los que espectadores que, literalmente, no eran capaces de romper a aplaudir, pues efecto tras efecto lo que parecía imposible se convertía en realidad frente a sus ojos.

“Decid una carta y Lennart tratará de encontrarla en la baraja” anunciaba Dani dirigiéndose hacia los espectadores. Una voz entre la muchedumbre indicaba “Jota de corazones”. Y Daortiz traducía “Jack of hearts”. Y así, una tras otra, de una manera mágica, las cartas iban apareciendo, e ilusionando los corazones, pues es este y no otro el sentido de la magia.

Primera parte del show concluida. Las mentes procesaban lo ocurrido. Los espectadores comentaban entre ellos. ¡Estaban realmente sorprendidos! En un rinconcito de la sala Horus tomaba notas rápidamente y ponía los juegos en orden en mi libreta. Me permití el lujo de una pequeña reflexión, pues en aquel ambiente de alborozo era muy sencillo encontrar la dirección a la que se dirige la magia. El grandísimo maestro Juan Tamariz siempre dice que la magia sirve para ilusionar, para que, al menos durante unos breves instantes, podamos volver a ser niños y, como tales, olvidar todos nuestros problemas. Me permití el lujo en aquel momento de percatarme de la grandeza de la magia reflejada en la cara de los espectadores que ya contaban los minutos para que terminara el descanso.

La segunda resulto igual o más intensa aún que la primera. Se inició con Dani que ofreció algunos de sus mejores y más famosos juegos y otros que, yo personalmente nunca había tenido el gusto de presenciar, y que me sorprendieron gratamente. Tras una muestra de alta cartomagia que creo un ambiente de pura utopia, Dani presentó de nuevo a Lennart Green que se dispuso a ofrecer a los públicos del Horus la rutina que le hizo tocar los cielos.

Durante la última parte de este show en pareja, el mago sueco se lanzó al ruedo con el número que le hizo coronarse como campeón de cartomagia en el FISM de 1991. De principio a fin una auténtica delicia que, si bien es apasionante vista en video, cuando puede disfrutarse en vivo y en directo permite al espectador gozar una magia muy intensa que llega muy rápido.

De principio a fin una noche estupenda Disfrutamos de una magia de muchísima calidad y lo hicimos en el genial ambiente que nos procura el amigo Teo en Horus Madrid.

Fue una velada feliz para nuestro blog. Nos encontramos en persona con los ganadores de las dos entradas, Francisco Javier Muñoz y Ruben Muñoz, lo cual fue un tremendo placer para nosotros. Estuvimos con el amigo Teo Garcinuño, un auténtico amante de la magia que se desvive por traer a los mejores magos a Horus Madrid, y que nos hace sentir como en casa, La Voz de Raudive le debe mucho.

La noche terminó con una entrevista que nos hacía especial emoción realizar, un mano a mano de Dani Daortiz y Lennart Green que veréis dentro de muy poquito. En este caso hay que dar unas gracias muy especiales a Paloma Canseco (@theberryblues), que no solo es nuestra #fotógrafademagos sino que además realizó la entrevista en idioma anglosajón, gracias por supuesto a Teo que hizo posible la misma y gracias a Dani y a Lennart que nos atendieron muy bien, con un trato estupendo y eso les hace muy grandes.

Y disculpadme pero voy a tener el atrevimiento de quedarme con un momento, un instante de ese jueves 22. La instantanea mental de esos dos genios, sentados en una misma mesa, extrayendo de la magia su auténtica esencia: la ilusión. Llegué a imaginar todo el trabajo, todo el esfuerzo existente detrás del número de esa noche y quise decir, y digo ¡bravo Dani, bravo Lennart!

No soy quien, ni quiero dar consejos, pero si queréis escuchar lo que sentí os digo que nunca dejéis escapar la oportunidad de ir a ver magia pues no tiene precio ese instante preciso antes de la revelación de lo imposible. Un calor profundo que sube desde los intestinos hasta el corazón sin descansar en el cerebro porque lo ocurre no tiene lógica y solo permite conocimiento a través de los sentidos más primitivos. Es, y será siempre, el arte de lo inexplicable.

De nuevo, y por siempre, ¡que viva la magia!

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