“Desde que compró la casa todas las noches ocurre lo mismo. Como casi un reloj, llegan las nueve de la noche y en la ventana de enfrente se enciende una luz muy tenue, como la de una lámpara de mesilla, que permite percibir la silueta de una mujer. Por sus movimientos y la sombre que refleja en la ventana, se debe tratar de una señora mayor. Se sienta en lo que parece una mecedora y observa a los escasos transeúntes que deambulan por el pueblo a esas horas. Nunca se había atrevido a llamar, puesto que por el día no se observaba a nadie ni en el jardín ni en las otras ventanas. Tan solo por las noches, cuando ya era hora de recogerse y el reloj de la plaza del pueblo daba las nueve en punto, se encendía la luz y la silueta se sentaba a observar.

Un día, desayunando en el café del pueblo, recordó la escena nocturna y decidió preguntarle al camarero:

-Disculpe, ¿sabe quien vive en la casa gris de la calle 4? Todas las noches veo la luz encendida pero no se observa a nadie a lo largo del día.

-Señor, esa casa lleva deshabitada durante más de 50 años. Sus anterior dueña era una señora mayor de la que no se conoce la causa de la muerte. Desde entonces, nadie ha sido capaz de pasar una noche en ella ni mucho menos comprarla.”

 

Autoría: Paloma Canseco Muñoz (@TheBerryBlues)

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