Las cartas de póker forman ya un icono de nuestra vida diaria. Ya sea para ocio o para trabajo, las aceptamos como nuestras y no imaginamos un mundo sin ellas. ¿Pero os habéis parado a pensar alguna vez de dónde vienen los palos de la baraja? ¿Y las tres figuras finales? ¿Es cierto que tienen nombres de reyes? Hoy os descubrimos algunas de estas curiosidades.

Tanto el origen de la baraja de póker como el origen de sus palos no están nada definidos. Se barajan desde versiones que indican que deriva del dominó y que fueron introducidos a Europa desde China, hasta como descripción en los relatos que circulaban a modo de leyendas. Se cree que los primeros naipes “tangibles” llegaron a tierras europeas a principio del siglo XIV, dato que obtenemos, curiosamente, por las prohibiciones contra éstas que se hicieron en la época.

Podemos distinguir un total de 4 barajas europeas: la francesa, la inglesa, la alemana y la española. Mientras que las tres primeras guardan bastante relación entre sí, la española difiere bastante en la tipología de los palos.

A pesar de que los originales más antiguos que se conservan provienen de Italia, no está claro cuál de los primeros países comenzó a producir los primeros naipes con los palos conocidos actualmente: la baraja alemana contaba con los siguientes palos: cascabeles, bellotas, hojas y corazones; mientras que la francesa (que se dice que deriva de la anterior) cuenta con las picas (hojas), los corazones, los tréboles (bellotas) y los diamantes (cascabeles).

También se baraja la opción de que la baraja francesa derivase de la española y la italiana, de forma que los cálices o copas se convirtieran en corazones, los oros en diamantes, las espadas en puntas de lanza (picas) y los bastos en tréboles.

Además, existe un rumor de que cada uno de los palos representaba un estatus de la sociedad medieval, correspondiendo entonces las copas o corazones a la Iglesia, las espadas o lanzas a los militares, las monedas o diamantes a los comerciantes y los tréboles o bastos a los plebeyos.

Pero esto no es todo, una vez los franceses se convirtieron en los fabricantes por excelencia de naipes de póker, comenzaron a establecerse una serie de gremios que atribuían diferentes caracteres a cada rey, reina y jota, sin ningún significado especial. He aquí algunos ejemplos:

Reyes: El rey David (picas), Carlomagno (corazones), César (diamantes) y Alejandro Magno (tréboles).

Reinas: Helena de Troya (corazones), Palas Atenea (picas), Raquel (personaje bíblico) (diamantes).

Jotas: el caballero Lancelot (Tréboles), Héctor de Troya (diamantes), Etiénne de Vignoles, conocido como La Hire, (Corazones), y Ogier, sobrino de Carlomagno y personaje de las canciones de Gesta, (picas).

Por último, os dejamos con dos curiosidades más. No fue hasta la segunda mitad del siglo XVII cuando se empezó a imprimir el reverso de las cartas, ya que al ser blancas podía conducir a trampas. Y fue en 1712 cuando se obligó a imprimir el sello de la marca en el As de Picas.

 

Autoría: Paloma Canseco Muñoz (@robinandaudrey )

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