-¡La magia existe!- Este parecía el lema de la Gran Escuela de Magia Ana Tamariz, y desde luego quedó bien impregnado en todos los que visitamos la la Sala Galileo este viernes 8 de junio. Una auténtica fiesta de la magia que fue el goce de todos los asistentes que, boquiabiertos, disfrutábamos de las maravillas orquestadas por el grupo de profesores y alumnos de la escuela.

Organizada de manera extraordinaria, el ambiente de la sala nada tendría que envidiar (salvando las diferencias evidentes e inevitables) al ambiente de una sala de principios del siglo pasado. Un carrito con algodón de azúcar esperaba a los asistentes que presentaran (precioso detalle) una carta de cara blanca con el número correspondiente. Nos supo a gloria degustar el dulce mientras, ya sentados en nuestra mesa, reímos a carcajadas y aplaudíamos con todas las ganas a los alumnos de la escuela que efectuaban juegos de magia bajo nuestras sorprendidas narices.

No olvidemos, pues era el fondo del espectáculo, que la gala era una actuación benéfica para la concienciación de la fibromialgia, una enfermedad que reviste problemas muy serios de salud y que adolece de un diagnóstico muy controvertido. La actriz Mapi Galán dio el toque necesario hablando a la sala de la cinta Sonata de Violonchelo y la importancia de la fibromialgia. Como muchísimas veces lo hemos podido ver con la magia y una vez más, la escuela de Ana Tamariz se volcó en un fin solidario.

La gala estuvo brillantemente presentada por el mago y profesor Javi Martín, que supo aportar un divertido toque tanto durante la presentación de los artistas como durante su propia exhibición mágica. El show empezó con Julio Sánchez que consiguió el aplauso del público con un acertado número con naranjas y aparición de cartas.  Un divertido juego con bola de cristal de Laura Llano aderezado con otro acompasado efecto con grandes cartas dio una perfecta continuidad a la noche. El alumno Eduardo Esteban marco la mitad de la gala dejando estupefactos a los espectadores que alucinábamos con su habilidad mágica de cartas y cuchillos.

Tras la exhibición de los alumnos de la escuela fueron presentándose los profesores. Javi Martin, que ya ejercía como presentador, partió de la risa a media sala con su excelente humor y con una magia de apariciones y desapariciones que tuvo como premio el merecido aplauso del público. Estupenda continuación con el gran Donald Lehn que ofreció juegos de malabarismo, equilibrio y desaparición de monedas de la más alta calidad. El punto final lo colocó, como tan bien sabe hacerlo, Alberto de Figueiredo, demostrando a la sala por qué es tan buen mago. La ovación vibrante de los espectadores lleno la Sala Galileo.

No podemos dejar de mencionar y de sentirnos agradecidos por el trato y la atención prestados por Ana Tamariz  tanto hacia el equipo de La Voz de Raudive (que fue más que excelente) como por el trabajo que, se podía palpar, estaba realizando tras las bambalinas.

Queremos agradecer, también en un sentido muy parecido, la deferencia de todos los alumnos y colaboradores de la escuela, que nos hicieron sentir como en casa, muy especialmente a la maga Elena Torner.

Fue una noche espectacular en la que nos sentimos realmente a gusto. Fue una noche en la que, por lo menos durante unas horas, olvidamos toda suerte de crisis, peleas políticas, caídas de bolsa, rescates europeos y un largo etcétera. Todo ello fue gracias a la Gran Escuela de Magia Ana Tamariz y al propio arte de la magia.

¡La magia existe!

 

Texto: Borja Medina González

Fotografía: Paloma Canseco Muñoz

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