Hace algo más de un mes los amigos de Milenio 3 dedicaron un programa al sonido, o como muy bien lo titularon a los ecos sagrados. Dentro de toda la extensa tipología de sonidos sagrados que expusieron a lo largo del programa, sin lugar a dudas destacaron (y así lo reflejaron los mensajes de los oyentes), los silbatos de la muerte.

Me prometí a mi mismo buscar algo de información por la red, y hasta el día de hoy he arrastrado mi promesa que hoy cumplo. Es de sobra conocido mi interés, sano y casi filosófico, a cerca de la muerte, y no pude evitar maravillarme cuando Javier Sierra e Iker Jiménez presentaban y comentaban las informaciones existentes sobre los silbatos.

La mayoría de las noticias, las más recientes, datan del año 2008. En esa fecha el Instituto Nacional de Antropología e Historia encontró, en el curso de una investigación, uno de estos silbatos en el Cerro del Judío, en México.

Los silbatos de la muerte son unos instrumentos de barro que generan sonido mediante la entrada de aire que atraviesa una primera cámara de caos y alcanza segunda cámara sin salida, donde rebota el aire y provoca el extraño sonido. El nombre se lo otorga el elemento que decora el silbato, una calavera. La respuesta propuesta por los expertos era que estos aerófonos eran empleados en ceremonias o rituales de las culturas mesopotámicas vinculados con la muerte. No obstante los silbatos se adaptan, según los experimentos, a toda suerte de formas antropomorfas, zoomorfas y puramente de mitología de la antigüedad más remota. La datación oscila entre el año 400 a.C. y el 1.300 d.C.

Es preciso recordar que las culturas mexicanas atribuían una gran importancia al elemento aire, vinculado con la vida, con el cielo y con la creación, y de manera inevitable también con los propios Dioses. Es imposible no tener una extraña sensación, un encogimiento breve del alma cuando el silbato de la muerte emite sus graznidos.

El ingeniero Roberto Velásquez Cabrera declaró a los medios que “estos instrumentos son excelentes para aplicaciones de comunicaciones en clave o señales que pudieron haber sido usados en las actividades militares, incluso como armas “. Los estudios revelan que el alcance del sonido esta fijado entre los 300 y los 500 metros.

Cuando digo que escuchar los silbatos provoca sensaciones indescriptibles no escribo solo desde la propia experiencia sino que los estudios a nivel puramente sonoro han informado a través de los espectogramas que estos aerófonos emiten sonidos dentro de la frecuencia 1.5. KHz es decir la frecuencia donde existe una mayor sensibilidad auditiva humana. A estos datos, de por sí inquietantes, hay que añadir que los científicos han descubierto que si se emplean varios de estos instrumentos rituales a la vez es posible alcanzar estados alterados de conciencia, percibiendo psicodelias y extrañas alucinaciones.

Os dejo un extracto del sonido emitido por los silbatos de la muerte, dudo que nadie quede indiferente ante lo que parece la llamada de la propia muerte.

Fuentes:

http://www.tlapitzalli.com/

http://www.eluniversal.com.mx/notas/494428.html

http://noticias.aztlanvirtual.com/2008/04/reproducen-el-sonido-del-silbato-de-la.html

http://www.inah.gob.mx/index.php/boletines/8-investigaciones-y-estudios-historicos/652-silbato-de-la-muerte

– Programa de Milenio 3 “Los ecos sagrados”: http://www.ivoox.com/milenio3-11×31-los-ecos-sagrados-audios-mp3_rf_1167062_1.html

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