“- ¿Y que altura tenían?-

– Más o menos “asín”, señor – Alzó el brazo señalando unos dos metros y pico de altura.

Rivas, sentado junto a la mesa camilla, tomaba nota del testimonio del pastor.

– Ha dicho a la prensa local que se comunicaron con usted, ¿qué dijeron? –

– Me hablaron aquí – la mano, curtida por el trabajo, apuntaba a la sien.

– ¿Disculpe? – el periodista se inclinó en el asiento y escudriño al testigo a través de las gruesas gafas de pasta negra.

– Hablaban en mi cabeza –

– ¿Qué le decían? – Rivas aproximo la grabadora instintivamente a su interlocutor.

Ya estamos aquí… ya estamos aquí.”

 

Os recordamos que si queréis colaborar lo único que necesitais es escribir un relato breve utilizando cualquier base de misterio, y remitírnoslo a lavozderaudive@gmail.com 

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